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LA NOVELA (CAPITULO 11)

20060228205608-tuareg3.jpgAdriel se sumía en la desesperación, parecía que estaban jugando con los limites de su paciencia y de su resistencia, se sentía como un compuesto químico vapuleado en un laboratorio experimental, un elemento al que día tras día se le somete a todo tipo de situaciones y reacciones tanto físicas como emocionales, buscando el punto de alteración, donde ese elemento pierde las propiedades que definen su propia esencia.
19/03/2005 19:23 ;?> Hay 14 comentarios.

LA NOVELA (Capitulo 10)

desierto_israel8.jpgAdriel Cohen, llevaba seis años en residiendo oficialmente en Tel Aviv aunque apenas conocía la ciudad, desde su llegada a Israel su misión se desarrollaba en algún lugar del desierto del Sinaí.

El complejo disponía del equipamiento técnico apropiado para mantener el confort y habitabilidad suficiente que permitiera soportar el ritmo de trabajo al que estaban sometidos a diario.

El estudio en profundidad y la memorización de biografías y ramas genealógicas, el aprendizaje de idiomas, y las técnicas de espionaje, incursión y combate más avanzadas eran aplicadas hasta integrarse perfectamente dentro del organismo de cada miembro del equipo.

A sus 28 años, apenas había conocido más mundo que el transmitido por sus tutores, sus recuerdos no identificaban a más familia que los seguidores de “La Vía” con los que había convivido desde que tuvo uso de razón.

Primero, hasta los 16 años en una aldea perdida entre los bosques de Seatle cuyo entorno siempre le había parecido distante y alejado de sus propia percepción, como si estuviese viviendo un sueño y su presencia no fuese percibida por nada ni nadie, como si él mismo fuera un espectro en medio de la montaña, arropado por una familia de videntes que le comunicaban con el mundo material.

Después, hasta los 22 en un enorme rancho cerca de Denver, donde al menos alcanzó la suficiente percepción terrenal gracias a las numerosas actividades que sus maestros le incitaron a practicar, entre deporte de montaña, escalada, esquí, descensos de cañones y rafting, conducción de todo tipo de vehículos, orientación, supervivencia, técnicas ofensivas, su agilidad y eficiencia física se fue adaptando al ritmo cotidiano hasta formar parte de su propia naturaleza.

Cuando sus maestros le indicaron que el segundo ciclo VRCA había transcurrido, Adriel no lo entendía aún, las dos primeras palabras le fueron reveladas antes de su travesía transoceánica, Vació y Resistencia, pero el resto de palabras y el propio significado del ciclo le eran totalmente ajenos.

Su incorporación al corazón del MOSSAD, le sorprendió tanto como al resto de los componentes del equipo que formaba la pequeña comunidad inmersa en medio del desierto.

Sus integrantes eran minuciosamente escogidos por los seguidores de “La Via” y la comunicación entre ellos estaba sujeta a un protocolo predefinido y extremadamente riguroso.
15/12/2004 15:34 ;?> Hay 21 comentarios.

LA NOVELA (Capitulo 9)

info_img01.jpgKeiko no podía apenas levantarse, tras su dolor emocional, las incontables horas de vuelo hasta Tokio y los traslados por los aeropuertos a toda velocidad, sentía como todo se había conjurado para consumir sus energías hasta la ultima gota.

Se sentía extraña en su propia habitación, los recuerdos de los últimos días la sumían en un mar de pensamientos y sueños que confundían su percepción de la realidad.

Eran la 5:00 AM debería trasladarse en un tren abarrotado, hacia el edificio en el que trabajaba.

Odiaba los malditos 45 minutos de recorrido enlatado en los que descubría las aristas del cuerpo humano, codos, rodillas, muñecas, hombros, pies, mentones... todos intentando ganarse un espacio en el ambiente enrarecido y multiaromatico que acababa por destrozar todos los sentidos.

Se levanto como dormitando hasta alcanzar la ducha, el agua realizaría el milagro momentáneo de activar las ultimas reservas de energía, antes de que estas desaparecieran por completo derrochadas en la puja por el espacio en el vagón de algún tren.

El edificio estaba situado en el complejo del Palacio Imperial, con solo tres plantas y de aspecto alargado y plano su apariencia no podía ser más normal, sin embargo sus paredes albergaban a la flor y nata de la policía Nipona, la Guardia Imperial.

Keiko se movía por el complejo como pez en el agua, prácticamente se había criado allí, su padre y su abuelo fueron destacados miembros de la Guardia del Emperador, y casi habría sido una afrenta familiar el que alguno de los hijos no continuase con la tradición.

Sus pasos aunque cortos transmitían firmeza y le daban un aspecto de marcialidad que resaltaba con su uniforme, llevaba la barbilla alta y sus brazos se desplazaban hacia delante y hacia atrás mientras Keiko se dirigía hacia un edificio cercano con aspecto de centro deportivo.

Traspaso la puerta de la zona de vestuarios para vestirse con el Kimono de Aikido, aún era demasiado pronto y se encontraba prácticamente sola con sus pensamientos, la temperatura era bastante fresca a esas horas de la mañana y el contacto con el frío tejido de su indumentaria de entrenamiento le produjo una tiritona espontánea que desapareció minutos después.

Las practica de artes marciales era obligatoria en la policía japonesa, aunque inicialmente la disciplina más practicada fue el Judo, el Aikido se estaba imponiendo en la mayoría de los cuerpos de seguridad, y no solo en Japón, las policías de todo el mundo estaban importando este sistema de defensa por considerarse más apropiado para las situaciones a las que tenían que hacer frente los agentes en su actividad diaria.

Keiko, era una maestra en de esta técnica de defensa, a pesar de no tener el maximo nivel, su 5º DAN y su tenacidad eran más que suficiente para mantener a raya a cualquier indeseable, o compañero de fatigas en los combates de entrenamiento.
Aun faltaban 15 minutos para la sesión de entrenamiento cuando la melodía de su teléfono móvil la sorprendió en plena concentración.

- Si,… ¿Estas seguro?,……. ¿Cuándo?,…….. ¡Apenas puedo creerlo! He de mejorar mis clases de Ebreigo,…Si, seguro,….. ¡¡Muchas Gracias!! ¡¡Muchas Gracias!! Adiós ¡¡Muchas Gracias!!

La petición de ingreso en el grupo de inteligencia había sido aceptada, y ya solo quedaban las dos ultimas pruebas, no obstante el entrenamiento consistía también en el conocimiento de las actividades de otros cuerpos especiales, incluidos los de otros países, y a Keiko la acababan de invitar a Israel.
12/12/2004 02:35 ;?> Hay 9 comentarios.

LA NOVELA (Capitulo 8)

plaza.jpgEric trataba de localizar a Lorenzo infructuosamente, tras la llamada de Aya. No se habían marchado aún, convencieron a sus padres para alargar su estancia en España dos días más.

- ¡Joder! ¡Donde se habrá metido este tío!. ¿Que les cuento a estas ahora? (Maldecía Eric después de 6 horas marcando la ristra de posibles teléfonos donde localizar a Lorenzo).

Había quedado con ellas a las 17:00 en la puerta del hotel y ya no quedaba tiempo para hacer más.

- ¡Allá voy! ¡Que sea lo que Dios quiera!.

Llamo un taxi y que recorrió la M-30 de Norte a Sur, hasta la estación de Príncipe Pío donde le esperaban las elegantes niponas.

Sus caras reflejaban cierta contrariedad, e incluso Aya no se mostró demasiado complaciente con Eric. Escudriñaron con sus ojillos rasgados el interior del taxi hasta convencerse de que allí no había nadie más.

Tras unos momentos de desconcierto y tras cruzarse algunas expresiones entre las dos hermanitas Aya se decidió a dirigirse a Eric. Su cabeza miraba hacia arriba con una expresión algo severa

- Lolenzo?

- ¡No lo se! ¡Is missing! (Contesto Eric con la mirada fija en los ojos de ella)

- ¡Is Missing! ¡¡Missing!! (Gritaba Aya espantada, negando con la cabeza y dirigiendo miradas furtivas a Keiko).

Eric percibió el brillo de una lagrima en el rostro de Keiko, e inmediatamente ella, al sentirse observada bajó la cabeza ocultando disimuladamente su rostro y comento algo de forma pausada a su nerviosa acompañante.

Las dos muchachas se dieron lentamente la vuelta y caminaron en dirección al hotel, dejando a Eric plantado junto al aparcamiento de la estación.

Un remolino de viento similar a un huracán en miniatura cargado de partículas lanzo una bolsa de plástico del Corte Ingles hacia el cielo……..

Eric dirigió hacia allí sus pensamientos en un intento de comprender la reacción de Aya y su repentina marcha, e imaginando que de alguna forma había ofendido el honor tan arraigado en esa cultura.

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Recordó como en Inglaterra, cuando estudiaba Ingles, le recrimino a un compañero oriundo de Okinawa que no le saludase al cruzarse con él, al día siguiente de una sesión de trabajo en equipo que habían compartido.

A partir de ese momento Nobuo (que así se llamaba), no dejo ni un momento de saludarse, era capaz de cruzar una avenida gritando:

-¡Hi Eric! ¡Hello!

agitando las manos alocadamente y con una sonrisa de oreja a oreja, o repetir la operación desde la esquina opuesta de un centro comercial abarrotado de gente.

Incluso cuando coincidieron en un discreto restaurante, Nobuo se levanto e insistió hasta que Eric y su pecosa acompañante ocasional cedieron a compartir la mesa con un grupo de estudiantes multiétnicos que sonreían sorprendidos.

………………………………………………………………………………………………..

El claxon de un vehículo que pretendía salir del aparcamiento y cuyo recorrido se veía entorpecido por la presencia de Eric, le devolvió a la realidad, apartándose de un salto rápidamente hasta dejar libre la vía publica.

- Que curiosos son los comportamientos, es cierto que los choques de culturas son realmente “choques” y necesitamos elementos que amortigüen algunos “impactos emocionales”. (Se decía a sí mismo Eric).

- Tendré que localizar a Lorenzo, pero lo haré mañana, la verdad que ahora no sabría que decirle si se han quedado o si se han marchado o…. ¡Yo que se!

Volvía hacia la zona de huertas, hacia la casa de su Padre, un fanático coleccionista de libros propietario de una de las imprentas especializadas en encuadernación artesana más prestigiosas de Madrid.

Vivía en un piso antiguo de incontables habitaciones, pasillos y pasajes, ideal para jugar al escondite, con un rincón especial lleno de manuscritos y libros de relativa antigüedad, muebles de madera vieja y un butacón del siglo XIX donde solía recostarse Eric a perderse en su imaginación.
03/07/2004 16:20 ;?> Hay 15 comentarios.

LA NOVELA (Capitulo 7)

manos.jpgEva, apareció por la puerta con un carro atiborrado de maletas, apenas se la veía detrás del montón de equipaje que desquilibraba el carrito y la obligaba a corregir la dirección continuamente.

- ¿Como que regresas hoy? ¿Qué ha pasado?

- Hacia mucho frió y echaba de menos tus “calorías”.

Espeto Eva con una pícara sonrisa.

Recorrieron los pasillos interminables hacia el parking del aeropuerto (también en obras, por supuesto) y una vez en el coche se dieron la bienvenida acalorada que estaban deseando.

- Vamos o nos caducara la tarjeta y tendremos que volver a pagar

Susurro suavemente Eva, acercándose al lóbulo de la oreja y dejándole un ápice de escalofrió que recorrió la espalda de Lorenzo.

- ¿Y tu marido, que ha dicho?.

- Gregory esta demasiado pendiente de su nuevo trabajo en Bruselas, cree que acabara dominando el mundo o algo así, siempre dice que el futuro del mundo se forjara en Europa, y el de Europa en Bruselas, y que bla, bla, bla…. Estoy harta de frío en todos los sentidos.

- La verdad que lo mejor de esa ciudad son las coles, y a mi precisamente no me sientan demasiado bien.

Sonreía Lorenzo.

- jaja, jaja, jaja ¡Que idiota! ¡A ti te gustaba Bruselas!

Dijo Eva sin poder contener sus carcajadas.

- Si, pero era antes de saber que Gregory dominaría el mundo desde allí, ¡jeje!

Subieron al apartamento con el rostro serio observando al resto de ocupantes del ascensor, con la mirada fija sin ver nada, la imaginación traspasando las puertas, hasta que sonó el “ping y la voz digitalizada indicando la planta en la que estaban”.

- Planta 11 Aquí nos quedamos.

Le indicó Eva cediendo el paso procurando obstruir el sensor infrarrojo de la puerta del ascensor para evitar el cierre inoportuno de esta.

Lorenzo se acerco al baño en busca del teléfono móvil o lo que quedaba de él, pensando que eso del vibrador es para lo que es y punto, y que el aplicarlo a otras tecnologías traería consecuencias tan desagradables como la deflagración de su “comunicador personal”.

- ¡Me caguendiez! ¡joerl! ¡lo sabia! ¡lo sabia!,¡siempre hay quien te da la coña para nada!

Recogió los restos del aparato y los arrojo a la basura, menos la batería que después de pensar un buen rato la dejo en la bandeja “descarga bolsillos” que había en la entrada. Recordó el deposito de baterías que tenían en la recepción del edificio y pensó que quizá hasta las destruyen de forma ordenada de verdad y que no es un camelo propagandístico para justificar el voto ecologista.

Mientras tanto Eva se había metido en la cama, dejando las maletas que habían subido en la entrada.

Cuando él apareció en la habitación sonrió.

- ¡Por favor!, estoy rendida, hazme un masajito y arrópame…, ¡por favor…!, ¡anda….! que, mañana, te lo devuelvo con creces, lo prometo…

- ¡Esta bien!, mañana tendremos un bonito despertar, espero madrugar mucho, mucho.

Las pupilas de él brillaron imaginando lo que traería el amanecer junto a ese cuerpo, sobre el que ejercía la presión comedida de un masaje a conciencia, sus manos recorrían cada centímetro de piel saboreándola a través del tacto, incluso después de que la respiración de Eva indicase que hacia varios minutos que estaba profundamente dormida.
14/06/2004 15:58 ;?> Hay 11 comentarios.

LA NOVELA (Capitulo 6)

avon2.jpg- Si,,dime,, vale,, si, no te preocupes,, como siempre,, un beso.

Eva regresaba antes de lo previsto, estaba cansada de visitar continuamente el norte de Europa, aunque jamás lo confesaba.

Se paso dos años explicando a Lorenzo y dándole razones por las que los europeos del norte eran mejores que los españoles en todos los aspectos, y asegurando que jamás mantendría ninguna relación sentimental o intima con un español.

Lorenzo se quedo tumbado en la cama recordando como en aquella época, esa defensa a ultranza de los vikingos, le amargo un poco su trabajo, dado que Eva era una misión real que tenia encomendada, y en principio carecía de factores a su favor para acercarse al alma de Eva con facilidad.

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Hacia ya dos años que Eva y él iban juntos hacia Madrid para trabajar, compartían el coche, una vez llevaban el de Lorenzo y otra el de ella, aunque más tarde decidieron por unanimidad llevar siempre uno y pagar la gasolina a medias.

Repetía en su mente el eco de sus palabras:

- ¡Buenos días! decía Eva con una medio sonrisa.

- ¡Buenos días!

- Te he traído un chicle.

- Muchas gracias, ¿y por que?

- Para que me enseñes como sabe tu boca en cuanto salgamos de aquí.

Repetía en su mente el eco de sus actos:

Parar en el primer camino forestal, abalanzarse el uno sobre el otro con las bocas abiertas, las lenguas peleando por hacerse con la boca contraria, la respiración entrecortada, hasta que el tiempo y la necesidad de mantener el empleo los colocaba a cada uno en su sitio, y salir a toda pastilla hacia sus respectivos destinos laborales.

Fue así como se aficionaron a los chicles después del café de casa, incluso tenían dos o tres paradas oficiales para cuando no podían reprimir los impulsos de besarse.

Sin embargo todavía sus encuentros obedecían tan solo al deseo, un deseo muy especial, incluso algo mágico, pero la pasión real se encontraba bastante lejos todavía.

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Lorenzo se levanto de un salto y apareció en un momento bajo la ducha despejando las emociones cercanas y dispuesto a seguir con su labor “angelical”. Se enrollo la toalla a la cintura y se afeitó la barba con la maquinilla eléctrica concienzudamente, hasta rematar con la cuchilla tradicional la barba más escondida.
Una dosis de crema hidratante “for men” y un suspiro de Ô Savage completaban el aseo intimo, a Eva le encantaba esa colonia, siempre decía que le recordaba a su padre.

Los vaqueros y una camisa azul marino a juego con sus ojos completaban la indumentaria básica para salir disparado al aeropuerto.

Ya se estaba haciendo tarde y las prisas incrementan los despistes, Lorenzo tuvo que volver a subir a buscar la cartera, cuando ya estaba saliendo del parking.

En la incorporación a la carretera de Barcelona camino del aeropuerto, recordó el móvil apoyado el lavabo imaginando cuantas llamadas sin contestar bastarían para que el vibrador lo desplazase hasta el borde y ¡¡Crac!! ¡Adiós teléfono!. (Seguro que con tres serian suficientes, se dijo, pero no esperaba ninguna).
03/06/2004 01:15 ;?> Hay 15 comentarios.

LA NOVELA (Capitulo 5)

lagrima.jpgLa llevó al hotel a las 12:00 PM, los padres de Keiko no estaban, habían ido de ruta turística intensiva (Toledo-El Rastro-Barcelona-Madrid). La verdad que les sometian a un calvario turístico para “ver nuestro país” en tan poco tiempo.

Aya los estaba esperando, su rostro estaba calmado y sus ojeras eran cómplices de la noche anterior.

No tardo en llevarlos hacia una mesa y en pedir café para los tres, aparentemente quería decirles algo y no encontraba la forma de empezar.

Eric le había explicado lo del malentendido, “que así lo llamaron”. Le empezó a contar algo a Keiko pero como hablaban en japonés Lorenzo no entendía lo que estaban diciendo.

Keiko no pronunciaba ninguna palabra, únicamente escuchaba, sin dejar de mirar a Lorenzo, su rostro cambiaba continuamente de expresión, hasta que una lagrima se resbaló por su mejilla y él pudo sentir en su propio rostro cada milímetro del recorrido de esa gota de dolor, hasta que cayo al suelo descolgándose de la barbilla de ella.

Keiko se acerco a él y se sentó en sus rodillas acariciándole y rozando su mejilla con el dorso de las manos, mientras pronunciaba en un esfuerzo por encontrar las palabras:

- Look me, look me my eyes, and lemembel… This moment is fol you, put in youl memoly and lemembel fol evel.

Ella había visto su alma, pudo percibir que estaba ahí, pudo sentirla, y lo hizo, pero ¿hasta donde?
- ¿Sabrá quien soy realmente?
Se preguntaba Lorenzo, aparco de inmediato esos pensamientos, solo les quedaban minutos y Keiko embarcaría esa misma madrugada hacia el Sol Naciente.

Se besaron, se intercambiaron dirección, teléfono y correo electrónico, él la entrego un paquete pequeño envuelto con papel de regalo, que ella pretendía abrir en ese momento, Lorenzo la detuvo.

- ¡Espera!...

Pronuncio en castellano.

- ¡Wait!…. You can open the box in your hotel room… OK?

Keiko sonreía y tras abrazarse con todas sus fuerzas se alejaron, separando primero los labios, luego los cuerpos pegados, y por ultimo los dedos de las manos entrelazados con los brazos estirados, cada uno en una dirección…
25/05/2004 13:52 ;?> Hay 12 comentarios.

LA NOVELA (Capitulo 4)

Imagen1.jpgLa noche de Madrid dejo a las florecillas orientales con los ojos como platos, que ya es difícil. Esto de que los hombres les cedan el sitio, les abran las puertas y caminen tras ellas, era demasiado para las dos chicas japonesas que con sus veintitantos años aún convivían con los restos del feudalismo nipón.

Estuvieron tapeando en los mesones junto al Palace, y, Eric observaba atónito al ver como las pequeñas hermanitas devoraban todas las "tipical spain laciones" como si llevarán meses sin probar bocado, tomaron algunas copas y bailaron un poco en varios "garitos" de la zona de huertas, Lorenzo había logrado aparcar el coche en condiciones, y no era plan de moverse por ahí.

En toda la noche no utilizaron el juego de los disparates, Lorenzo estuvo pegado a Keiko constantemente, se comunicában con gestos, alguna palabra en su precario Ingles y señalando cosas, aunque no hacia falta decir nada mas, muy apretados uno junto al otro, los besos, el alcohol, las caricias, y la mirada… siempre la mirada, les alejaba de la realidad.

Eric se llevo a la hermana al pisito de Lorenzo, ellos ya habían tenido su romance en Inglaterra cuando convivían en la misma residencia para estudiantes de Ingles, y hacían practicas por las noches; eso hasta que los gritos de Aya, incomodaron a los dueños de la casa y Eric tubo que abandonarla por perturbador del orden.

En el traslado el dueño de la residencia le comentaba a Eric como envidia su atrevimiento, y que realmente él le comprendía, pero la casa era de su mujer y sus creencias no le permitían tolerar esos comportamientos... las normas, son las normas, Sorry, Bye...

Por otra parte, Keiko y Lorenzo, acabaron en el Apartamento de Eva en la calle Serrano, aunque estaba recogido y había pasado el servicio de limpieza, aún se podía percibir el olor de hace dos noches.

Entraron sin encender más luces que las del recibidor, el ventanal estaba abierto, y desde la planta 11 en la que estaban, entraba la luz multicolor de los tejados y las calles de Madrid, se quedaron de pie apoyados en una columna que separaba el salón del comedor. Ella le rozaba con unos movimientos que eran extremadamente armoniosos, como una danza o como los pasos del tai-chi, eso la hacia más deseable si cabe, era como una caricia viviente, tierna y apetecible.

Lorenzo notaba como a ella le latía el corazón retumbando como si marcase el ritmo de sus acciones, la voz de Keiko no pronunciaba ninguna palabra únicamente gemidos entrecortados con una sonido tan dulce que serpenteaba en su cerebro y le hacia estremecer.

La cabeza de Keiko miraba hacia arriba clavando sus ojos en los de él, con los labios húmedos y entreabiertos cada vez que interrumpían los interminables besos, Lorenzo logró rescatar las manos de ella de dentro de las mangas de su blusa que las cubrían completamente, las llevó a su pecho y fueron poco a poco desabrochándose mutuamente.

Apretaron sus pechos uno junto al otro y tropezando, medio ciegos, dieron a parar contra la mesa del comedor, el aparto los salvamanteles de flores y cogiendo a Keiko por sus caderas la depositó sentada sobre la mesa.

Separaron los labios, la empujo, se dejo caer, besándola desde el interior de la mano, fue paseando sus labios, su lengua y dientes por el interior del antebrazo pasando por las axilas hasta la curva de sus senos y desde ahí conteniendo la avidez logró deslizarse hasta sus pezones oscuros, cuya turgencia parecía indicar que estaban a punto de estallar.

La lengua se deslizaba por entre sus pechos hacia el ombligo, mientras sus gemidos martilleaban continuamente sobre las sienes de él, con una dulzura incandescente. Las manos jugaban entre si, se cruzaban los dedos, se juntaban, se separaban y buscaban el tacto de la piel del otro, de sus hombros, de sus muslos, de su cara, de su boca, de su pecho, de su pelo… en una búsqueda permanente de sensaciones tratando de atrapar la esencia del otro.

El cuerpo de Keiko se estremeció como sacudido por un látigo, él dibujó el perfil de sus labios mas íntimos con su boca, mientras ella no paraba de jadear y de sacudirse, Lorenzo empujaba la lengua dentro de ella, explorando cada rincón a su alcance, intentando llegar cada vez mas lejos…

Keiko se quedo en tensión, con todo su cuerpo rígido, sus gemidos cambiaron de tono y de volumen, se derrumbo y volvió a tensarse impregnada de un ritmo salvaje que parecía ajeno a ella misma, no dejaba de jadear y de estremecerse, tras cada convulsión, su mar interior era una tempestad, y las olas de fluido inundaban su alrededor mientras él, buceaba una y otra vez en esa tormenta…

Fue entonces cuando pudo ver su alma, estaba ahí, limpia no tenia ni una sola cicatriz, se había acercado hasta ella pero no le necesitaba. Sin embargo estaba ahí, con toda la pasión, bebiéndose el amor sin ninguna finalidad, y con la misma avaricia contra la que el mismo luchaba...
22/05/2004 02:19 ;?> Hay 11 comentarios.

LA NOVELA (Capitulo 3)

Imagen3.jpgEl piso estaba algo alborotado, hacia dos días que no pasaba por ahí, y todavía quedaban muebles negros y rojos de la anterior propietaria, era horrible, parecía el recibidor del infierno, y eso que ella era psiquiatra y debería de saber el efecto hiper-estresante que producen esos dos colores en una casa, se lo dijo el día que fueron a firmar los documentos de traspaso del inmueble en cuestión:

- Estaba nerviosita ya por venderlo.

- Ah siii!, pues no se por que, para mi es perfecto (No me extraña, pero lo podías haber decorado de otra forma, guapa)

Al final él acabo por tirar todo aprovechando unos contenedores de unas obras cercanas, teniendo cuidado de que no le descubriesen los obreros.

Y por fin, tras una manita de pintura, tres largas colas en el IKEA y la muñeca dislocada de apretar tornillos logró darle un aspecto más normalito al que seria su hogar en los próximos 3 años.

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Había quedado en el Habana´s con la pandilla de siempre, una especie de Disco Bar - Karaoke donde tenían la costumbre desde hacia más de dos años de tomar allí la primera copa y vacilar un poco con las camareras, algunas estaban estupendas, pero el dueño las cambiaba si no se dejaban un poquito, además estaban progresando en eso de cantar, ya tenían cada uno dominadas 2 o 3 canciones, que podían interpretar decentemente y hasta a veces los aplaudían.

Eric decía que siempre se mostraban más generosos con los aplausos aquellos que iban a salir al escenario a continuación, para que luego les devolvieses la ovación y así minimizar las vergüenzas.

Estaban con la primera copa y seleccionando las canciones que cantarían junto con la camarera, cuando bajaron las japonesas de la mano de Eric, eran hermanas y estaban de vacaciones en Madrid por unos días para conocer España.

Keiko fascino a Lorenzo nada mas entrar, ella solo hablaba japonés, y el nivel de ingles de él no era lo suficientemente bueno para que le entendiese su hermana correctamente, por tanto la comunicación se realizaba como en el juego de los disparates:

Primero, Lorenzo le decía a Eric lo que quería trasmitir a Keiko.
A continuación Eric se lo decía en ingles a la hermana de Keiko.
Seguidamente, Aya (que así se llama la hermana de Keiko) lo traducía al japonés y se lo decía a Keiko.
Y Keiko contestaba por el mismo circuito al revés.

La verdad es que la cosa no fue tan mal, tan solo dos horas después estaban espachurrados el uno contra el otro en una pared del Empire, (que en aquellos días aún estaba de moda).

La verdad es que ella es una autentica delicia, pensaba Lorenzo, lo único que le extrañaba era que no dejaba de pronunciar “malied” con una sonrisa de oreja a oreja y no le soltaba la mano, ni un solo instante.

Eric es un querubín, que fue atrapado por los diablos y aunque no lograron someterlo le dejaron como secuela en su comportamiento algunas tendencias algo “malignas”.

- Mira que decirle que me he enamorado locamente y que nos casamos el próximo domingo.

Protestó Lorenzo.

- No pensaba que se lo creyesen, de verdad

Le contestó Eric, sonriendo ironicamente.

- Joer, les dices que esto es “Latín Lover Pasion”, que aquí es así, y estas que vienen desde a Tomar por Culo y con una cultura que no tiene nada que ver con la nuestra. ¿que te esperabas?

- Pues ya se lo han dicho a sus padres y te quieren conocer.

Apunto Eric.

- Conmigo no cuentes, ¡hay que ser retorcido!

- Me han llamado y nos esperan en el hotel, uno que esta por Príncipe Pío.

- ¡Como te has pasado, tío!

- Como la mirabas con esos ojitos, he querido ayudarte a que practiques con tus pasiones jaja jaja jaja jaja.

Cuando llegaron al hotel las chicas les acompañaron hasta a una sala, desde allí divisaron un grupo de unos doce japoneses que se acercaban, Lorenzo estuvo a punto de salir volando de ese lugar, y haberles dejado a todos con un pasmo de narices.

Al llegar a la sala el grupo al completo, con una sonrisa oreja que parecía una mueca permanente, comenzó a dar bisagrazos con los que casi besaban el suelo, les dejo impresionado la agilidad con la que realizaban este movimiento de pseudo- contorsionismo. Ya la querría más de uno para levantarse por la mañanas, pensaba Eric.

- ¡Domo Arigato! ¡Domo Arigato! ¡Domo Arigato! ¡Domo Arigato!

- ¡Pero tío! ¿De donde ha salido toda esta peña?, ¿quienes son los padres? ¡Domo Arigato! - Exclamo Lorenzo.

- No se, seguramente estarán con el resto de invitados a la boda. Jaja jaja ¡Domo Arigato!

- No me vaciles, ¡Vale! Que a ver como deshacemos el entuerto. ¡Domo Arigato!

- ¡Oh! Elik, ¡Oh!, Look my father and my mother. – Gritaba Aya en voz baja.

- Gusto mucho conocel tu. – Vocalizó el padre de las chicas con bastante esfuerzo.

- Konichiwa, encantados, queee, quee estoo…, que nos vamos a dar una vuelta con las niñas por Madrid Ok, tour in Madrid night ok? Bye Sayonara.

Fueron las palabras de Lorenzo que no podía disimular sus orejas y mejillas de color carmesí, las pronuncio agarrando a Keiko del hombro y dirigiéndose con ella a toda velocidad hacia la salida del hotel

- Sayonara, be carefull.- Decía la madre con aspecto resignado.

- Que si, ¡Ala! ¡Eric! Vamos, pilla a la hermana de la mano y vamonos de aquí, antes de que me de un patatús de vergüenza.
21/05/2004 01:57 ;?> Hay 7 comentarios.

LA NOVELA (Capitulo 2)

Después de su primer acercamiento intimo el día del JB y el pub del Escorial, y la primera experiencia sur-europea de ella (que si digo lo de hispánico queda mu mal) Eva y Lorenzo, quedaron como cada miércoles para ir al cine, en el día del espectador, solían ir con Lora, otro querubín, bajo la apariencia de una muchacha superespecial, preciosa y encantadora que a veces ayudaba a Lorenzo en alguna misión.

Lora no iría al cine esta vez, ya lo habían acordado, para Lorenzo era el momento de ir acercándose más a Eva y su segunda oportunidad de ir ganando terreno.

- ¿Y Lora?

- No viene, me ha llamado que no se encontraba bien.

- Bueno, pues nos quedamos tu y yo solitos (le dijo mirando a sus ojos intensamente).

- Pues si, a ver que tal esta la pelí.

- ¿Cómo se titula?

- Cadena perpetua.

Entraron con las luces encendidas, con tiempo y con asientos bien centraditos, aunque el cine estaba bastante vacío, era de esperar, en Las Rozas y en un día de diario, lo normal es que no hubiese nadie. Nada más apagarse las luces empezaron a besarse, primero despacito, luego más intensamente, y después sin respirar prácticamente, Eva, tras una bocanada de oxigeno pregunto:

- ¿Nos vamos? ¿O vamos a seguir sufriendo?

Los cristales del BMW estaban completamente empañados, no les podría ver nadie desde fuera ni desde medio metro, aunque era poco probable que alguien pasease a las 23:15 por la cañada real.

La experiencia del utilitario era para Lorenzo lo más anti-sensual que podía existir, para un apretón todavía, pensaba, pero cumplir con su misión era el objetivo inmediato y necesitaba escoger un campo de batalla mas apropiado para llevar la pasión al nivel deseado.

Pasó el trance a pesar de las incomodidades, no sin algún contratiempo inicial, pero al final la sonrisa, las ojeras y el mensaje al móvil a horas intespectivas indicaban que el objetivo de seguir avanzando se cumplió.

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El vehiculo sorteaba los innumerables desvíos de los accesos al aeropuerto, eternamente en obras, y ahora para colmo habían cambiado los nombres de las terminales de toda la vida por números.

Con lo fácil que era decir:

- ¡Taxi!,

- ¡Buenos días! ¿Donde le llevo?

- Por favor al aeropuerto.

- ¿Que terminal?

- Nacional (o Internacional, o Puente Aéreo)

Ahora no es así, el tema se complica una barbaridad:

- ¡Taxi!,

- ¡Buenos días! ¿Donde le llevo?.

- Por favor al aeropuerto.

- ¿Que terminal T1, T2, T3…?

- ¿? (Tcagas directamente) ¡Y yo que se!, si es la primera vez que voy.

Menos mal que los principales aeropuertos de España ya eran viejos conocidos sobre todo los de Madrid y Barcelona, en toda su extensión y a distintas velocidades.

La culpa la tuvo la guerra del golfo, hizo a más de uno esperar y requete-esperar un puñetero vuelo durante todo un día, comiendo comida basura, tomando decenas de cafés y total para llegar tarde igual.

A veces Lorenzo solo volaba para joder, si, para gastar el billete, y para que así las compañías aéreas no se beneficiasen de un billete sin utilizar, aunque era consciente de la tontería que era eso.

Recordó el día que hasta Juan Luis Galiardo, fue capaz de reunir a un conjunto de pacientes viajeros que con las tarjetas de embarque en alto se enfrentaron a la Guardia Civil, que trataba de evitar que la grotesca manifestación accediese a las pistas y se pudiese producir alguna desgracia. Pensaba en lo ingenuos que eran esos manifestantes de ocasión, que ignoraban que el actor, estaba ensayando un papel de revolucionario y quería ver hasta que punto su interpretación podría ser creíble.
20/05/2004 16:51 ;?> Hay 6 comentarios.

MI NOVELA (Capitulo1)

Imagen245.jpg- ¡Mmmm! ¡Que rico! Y eso que dicen que los Ángeles no tienen sexo.

Dijo Eva tumbada bocarriba con la cabeza colgando por un lado de la cama y los pies sobresaliendo por el otro.

- Y es verdad - adoptamos la apariencia masculina o femenina al entrar en vuestro mundo.

Le respondió él, agarrando su mano y desde la misma posición a su lado.

- Jajá jajá Jajá jajá y podéis también elegir el tamaño.

- No, va acorde con la constitución física o algo así, idiota... ¿Alguna queja?

- No se, no se, deberíamos seguir probando.

- ¡Vale! – Exclamo él con entusiasmo.

- Es broma, son las 8:16, no hemos dormido nada, y tenemos que ir al aeropuerto.
¡Ah!, por cierto, y que os queda a los Ángeles de vuestro aspecto original.

- Mírame… No, no cierres los ojos, quiero tu mirada para mí, las guardo de recuerdo…

La habitación estaba descompuesta de toda una noche apasionada y de perderse una y otra vez, exprimiendo al máximo la capacidad de todos sus sentidos.

El encontrar la ropa repartida por todos los rincones del apartamento no sería una tarea sencilla, habría que buscar en los lugares más insospechados, además tendrían que recoger los vasos, envoltorios y demás testigos mudos de su ardor desmedido.

Había sido algo mucho más que un encuentro físico, se habían entregado las almas a través de sus cuerpos logrando abandonar el mundo tangible en el que estaban durante más de cuatro horas. Bebiendo sus propios fluidos gritando sin oírse, solo sentir, solo sentir abstraídos de la realidad.

Ya pasaba más de un año desde la primera vez, cuando Eva le arrojo encima el JB con Coca cola en un Pub de El Escorial y condujo su coche hasta el primer descampado que encontró, como por despiste o efectos del alcohol, él lo sabia, iba a pasar, pero no hizo nada.

Ella le señalo la media luna perfecta destacando entre la estrellas a través del techo solar del BMW, y le dijo lo practico que era para despertar los sentidos esa ventana a la luna.

- También tiene otra utilidad, dijo él con su sonrisita pícara, las chicas pueden sacar las piernas por ahí.

- Jajá jajá.

Se miraron sin hablar un buen rato, hasta que Eva dijo por fin:

- “Patience is a virtue”

Cerrando los ojos y desplazándose hacia él con los labios humedecidos con la lengua segundos antes, se entregaron a un concierto de besos y abrazos hasta reflejar la luz de la luna en sus cuerpos empapados en sudor.

Esa noche no fue nada especial, solo la afirmación de que el deseo estaba ahí y de que ambos estaban hambrientos el uno del otro, tras un año de amistad y de compartir momentos, confidencias, aficiones, miradas y sonrisas.

- ¿Y por que los Angeles tenéis sexo en nuestro mundo?

- Para alcanzar vuestro alma.
Los diablos manejan vuestro alma también, lo hacen a través del deseo, aunque ellos utilizan otra estrategia…, los deseos materiales, que fomentan la avidez y la posesión de cosas y hasta de seres vivos, incluidas otras personas… A veces vosotros mismos les ahorráis trabajo.
El alma se alcanza a través del amor y desenfocando el deseo material hacia el espiritual, la pasión es el arma más contundente.
Un Angel Guerrero ha de aprender a manejar la pasión, como un samurai maneja la espada. Y solo mostrarla cuando la va a utilizar, de forma que los “estoques pasionales” sean certeros.

- Jajá jajá jajá jajá… siempre pensando en lo mismo.

- No es ninguna broma, también podría haber tenido sexo femenino, no seria la primera vez…

- ¿Queeee? ¿Has sido mujer antes?

- Los Ángeles no tenemos sexo, pero si, otras veces entré en vuestro mundo con apariencia femenina, tenía otros objetivos.

- Menos mal que me ha tocado conocerte con tu apariencia actual, por que si no, dudo mucho que me hubiese hecho lesbiana.

- ¿Cualquiera sabe? He visto de todo, y no solo visto…

- ¡Oh! ¡oh!…

- Mejor dejamos la conversación aquí, ¿Vale?

- Si mejor, que todavía perderé el avión.
18/05/2004 02:58 ;?> Hay 20 comentarios.




La mirada del Angel

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